Miércoles,27 de junio de 2018

¿Cómo se quita el bochorno de Getafe?

Desde que los paraguas hicieron su aparición estelar en Getafe los comentarios tanto a favor como en contra de esta decisión del alcalde de la localidad, Juan Soler, no han cesado ni un solo día. Desde el pasado 6 de junio, la Calle Madrid luce un aspecto inusual, 2.750 paraguas de colores cubren la calle con el objetivo de garantizar una sombra en las horas de calor en las que no existe resguardo alguno para los transeúntes de esta céntrica y comercial calle. La idea, a pesar de no ser original, ya que ha sido importada de algunos sitios como Águeda (Portugal), ha provocado todo tipo de reacciones y gran expectación mediática en la que televisiones regionales y diarios de tirada nacional se han hecho eco de la noticia.

Sin embargo, a pesar del impacto inicial dicha noticia ha vuelto a cobrar importancia ya que tan sólo dos días después de su instalación los paraguas aparecían al ras del suelo tras caerse una de las farolas  a las que se mantenía el anclaje. Este suceso, que pudo conllevar problemas de seguridad graves para los viandantes, sembró el caldo de cultivo perfecto para quienes no respaldaban esta decisión. Poco después el consistorio anunciaba a bombo y platillo que comenzarían una exhaustiva revisión e inspección de todas las farolas de Getafe, a raíz del cese de la tercera farola que provocó el desplome del sistema de los paraguas instalado en la Calle Madrid. Sin embargo, el pasado jueves fuentes municipales confirmaron que según les había comunicado un testigo “el día anterior a que se produjera la caída de la farola había habido unos vándalos subidos en ella para intentar coger los paraguas”. Algo que se denunció a la Policía. A lo que el alcalde añadió que “esperemos que no tenga intencionalidad política”.

Poco más tarde se volvieron a colocar los paraguas y todo volvió a la normalidad hasta que este mismo lunes, 17 de junio, parte de los paraguas ubicados en el primer tramo de la calle volvieron a aparecer al ras del suelo, a pesar de que el ayuntamiento decidiera cambiar el sistema de anclaje de las farolas a la fachada. Un sistema utilizado en la construcción “muy profundo” explican fuentes municipales. A lo que añadían que “parecen acciones coordinadas dentro de un intento de sabotaje, ya que el taco químico utilizado para anclar los cables está homologado por la Unión Europea en productos de construcción”. Los arquitectos revisaron la instalación y han descartado que se haya producido por causas “naturales”. Poco después de instalarse por primera vez las redes sociales se convirtieron en un hervidero de comentarios. En diez días este sistema se ha venido abajo dos veces algo que ha hecho sospechar a los miembros del Ejecutivo. De hecho, tras la segunda caída, fuentes municipales declaraban que “se sospecha de un acto de sabotaje, y qué casualidad que coincida con el tiempo de encierro”, aseguraban refiriéndose a los socialistas.

Por su parte, los grupos de la oposición han pedido que el Ejecutivo presente los informes que avalaron el proyecto. En concreto, IU, ha presentado un ruego para que Soler explique las medidas de seguridad adoptadas en la instalación de la estructura de paraguas, así como el coste del montaje y la reparación. El concejal no adscrito, José Luis Morato, veía con buenos ojos esta propuesta y achaca los hechos a “la mala suerte” aunque con respecto a la versión del sabotaje cree que es una “pataleta” del PP por no haber encargado un estudio riguroso sobre los sistemas de sujección. Desde UPyD llevarán al próximo Pleno una proposición para pedir al Gobierno su retirada por inseguridad. Al Cabo de la Calle ha visitado cinco comercios de la zona. Cuatro de ellos han valorado la decisión como “original y colorida” y, a pesar de reconocer que hay más gente por la calle aún no han apreciado los efectos en el consumo. Otro de los hosteleros consultados asegura que las reparaciones le han obligado a quitar la terraza en más de una ocasión. 

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