Lunes,18 de junio de 2018

Christian Escuredo: “Me considero un actor muy artesano cuando elaboro mis personajes”

Christian Escuredo triunfa en el Teatro Alcalá con 'Priscilla, reina del desierto'

El mítico autobús de Priscilla, reina del desierto, vuelve a surcar las carreteras de Sidney con Mitzy, Felicia y Bernadette a bordo. El prestigioso musical arranca su segunda temporada en el Teatro Alcalá tras alzarse con cuatro galardones en los Premios del Teatro Musical y 13 nominaciones a los Premios del Público BroadwayWorld Spain 2015, incluido el de actor principal para Christian Escuredo, que vuelve a interpretar a Adam/Felicia "con las pilas cargadas”, quizá el personaje más enérgico y ‘alocado’ de una función vibrante, divertida y espectacular.

¿Cómo encaras el inicio de la segunda temporada de Priscilla?

Con muchas ganas. Hemos estado de vacaciones un par de meses y venimos con las pilas cargadas y con muchas ganas de seguir dando Priscilla a mucha gente que no la ha visto y mucha que quiere repetir.

¿Dónde crees que radica el éxito que está cosechado la obra?

Priscilla es un musical que empatiza mucho con la gente, no solo por el mensaje universal que lleva implícito, la lucha por ser feliz y querer ser uno mismo, sino también por una banda sonora muy reconocida donde se genera una fiesta y uno se reconoce en esos temas, porque forma parte de tu biografía. También por el punto espectacular que tiene el show, no solo ya escenográfico sino de vestuario. Y todo ello hace que guste y el público le está dando mucha vida.

Hablando de tu personaje (Felicia/Adam), ¿has tomado como base algo de la interpretación de Guy Pierce?

Yo tome la película como referencia. Me considero un actor muy artesano elaborando personajes. No me gusta copiar. Prefiero inspirarme e investigar. Este personaje al ser tan exttremo y alejado de mi personalidad hace que me ponga las pilas, investigue y me llevó mucho a meterme en el mundo del Drag, a conocer a La Canalla que me habló de su experiencia, como es el dia a día y como es estar en tacones (ríe). Entonces me empape un poco de lo que desconozco para poder interpretar a Felicia.

¿Qué lectura sacas de esa experiencia?

Lo que yo he visto de La Canalla es que es su profesión. Con el trabajao que hace como drag es divertir a la gente, que es lo que hacemos un poco en Priscilla. Contamos una historia con un fondo más emocional, pero hay una parte muy del drag que es muy cabaratera, muy de olvídate de los problemas, diviertete y ríete de la miseria y vamos a pasarlo bien. Felicia tiene mucho de eso, de poner optimismo y así resolver los problemas.

¿Y qué es más sencillo: ser Adam o Felicia?

No encuentro mucha diferencia, porque es un tipo que no tiene ningún prejuicio. Obviamente cuando se pone unos tacones o un vestido es verdad que el personaje se flipa y trabaja con sus ídolos y divas que son su referencia. Pero no hay esa diferencia en el carácter ni en la personalidad, porque es la misma Adam y Felicia. Quizá Mitzy si los tenga, ese miedo de no ser aceptado. Felicia no, se ha criado en una familia bien en Sidney y hasta que no sale de ahí y se adentra un poco en la Australia rural no ve los prejuicios que hay con el tema de la homosexualidad, que eso se ve en un momento de la obra.

Ese es su drama, darse de bruces con la realidad.

Se queda sorprendido. No es que esté alejado de la realidad, sino que pertenece a otra generación que lo ha tenido más fácil, como ocurre ahora. Es obvio que una persona que vivió el Franquismo o la posguerra no tiene nada que ver con una persona que vive la homosexualidad ahora y más en ciudades como Madrid, que es un modelo de libertad. Pero sí, salir de la parte más liberal y arropada de Sidney y encontrarse con situaciones que no había vivido, le causa sorpresa.

La amistad que representáis sobre el escenario, ¿es trasladable fuera de las tablas?

Sí, sobretodo como Jaime Zatarain que tenemos un vínculo precioso y aparte los personajes se tienen que conocer. Jaime y yo compartimos camerino, venimos de la misma escuela y nos entendemos muy bien, igual que en la ficción Dick y Felicia, que ya tienen un vínculo previo antes de conocer a Bernadette. Y aquí es muy positivo. También con el resto del elenco. Yo respiro un ambiente de trabajo fabuloso y veo que hay mucho compañerismo entre actores y técnicos.

¿Cómo se lleva tanto cambio de vestuario?

Nos cambiamos muchas veces. Entre 20 y 25 veces. Se hace con mucha rapidez, mucha técnica y ayuda. A veces tenemos a tres y cuatro personas que nos están esperando entre cajas porque no podemos llegar al camerino y ya tienen preparado el vestuario para cambiarnos rápidamente en 10 y 15 segundos. Es como otra coreografía que no da pie a equívocos, porque si no la salida a escena ya no está ajustada. Es un trabajo que requiere mucha atención y mucha práctica y eso es algo que en las escuelas no se enseña.

Cambiando de tercio, si te digo mejor actor revelación en los premios del teatro musical..

Partiendo de la base de que nunca me han dado un premio como actor fue como raro. Había una parte de mi ego que se sentía muy lleno y por otro lado lo agradecía mucho por la gente que me ha apoyado desde el principio para conseguir este trabajo, y creo que el premio era más para la gente que me estaba acompañando.

¿Ya asentada tu carrera teatral, miras otros horizontes en la interpretación o mejor vivir el día a día?

Soy muy artista en el sentido que mi cabeza siempre está con ideas. De momento estoy muy centrado en seguir desarrollando este personaje, que aunque llevamos más de 350 actuaciones me sigue divirtiendo y sigo descubriendo cosas muy interesantes de él. Es verdad que uno tiene inquietudes y me gusta mucho trabajar en el mundo audiovisual y tengo varios proyectos en 2016 que se pueden compaginar. De momento vamos a seguir dándole vida a Priscilla y valorando las cosas que puedan venir. Lo mejor de todo es vivir el día a día.