Domingo,28 de enero de 2018

EDITORIAL FUENLABRADA: Bajarse al moro sin salir de Fuenlabrada

La entrañable película de Fernando Colomo, repleta de máximas figuras del cine español de finales del siglo XX (Antonio Banderas, Juan Echanove, Aitana Sánchez Gijón, Verónica Forqué, Chus Lampreave, etc.), contaba en clave de comedia una actividad muy popular en aquellos lejanos años de la movida madrileña para sacarse unos durillos con los que financiar vidas bohemias: viajar a Marruecos para comprar hachís en cantidades no muy grandes, e introducirlo en la Península para después venderlo al menudeo. Pero, como sucede en la película, los pequeños camellos no siempre se salían con la suya, y muchos inexpertos, seducidos por la esperanza de una ganancia fácil y rápida, acababan con sus huesos en la cárcel en el primer o segundo viaje al Rif.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, ya no es necesario viajar a Marruecos para proveerse de hachís, marihuana u otros estupefacientes. La demanda crea su propia oferta, como señalan los economistas; y las industrias tienden a instalarse lo más cerca posible de los centros de distribución y consumo y allí donde encuentran menos pegas y dificultades por parte de las administraciones. Y según parece, a juzgar por las frecuentes noticias de aprehensiones de notables alijos y cargamentos de estupefacientes, Fuenlabrada se está convirtiendo en una meca del cannabis, en dura competencia con Chauen. Véase, si no, cómo la Policía Nacional, tras un aviso de suicidio, descubrió por casualidad en una vivienda de Loranca 4,5 kilos de marihuana más otros 1,6 kilos de cocaína y otras sustancias estupefacientes, amén de munición de armas cortas y casi 5.000 euros en efectivo.

También por casualidad, tras un control rutinario, la Policía Nacional se incautó en el Polígono Los Acedinos nada menos que 110 kilos de hachís que salieron del maletero de un coche que se saltó el control. Y hace unos pocos días –también, otra vez, por casualidad, a raíz de denuncias vecinales—la Policía Nacional desmanteló una plantación de marihuana en un piso de la calle de La Noria con 145 plantas maduras más un fusil de asalto y una pistola. Según afirmaron fuentes policiales, el olor era tan intenso que provocaba vómitos y dolores de cabeza a los vecinos. Un olor que resulta muy familiar, por cierto, a los vecinos de la calle de Nazaret, casi a tiro de piedra de la Casa Consistorial fuenlabreña, aunque todavía los vecinos de esta céntrica calle no se han beneficiado de una de esas casualidades que hacen a la Policía Nacional toparse con kilos de droga debajo de sus narices, y nunca mejor dicho.

Y que nadie piense mal, no estamos criticando la extraordinaria labor de la Policía Nacional –la suerte siempre les coge trabajando, que es la única manera, por cierto, de tener suerte en esta vida— sino llamando la atención sobre el grave problema de tráfico de drogas que padece Fuenlabrada, pues en apenas 15 días han aflorado fortuitamente notables alijos de estupefacientes en la ciudad. Un problema que concierne no sólo a la Policía Nacional, también a la Policía Local de Fuenlabrada y, especialmente, a sus jefes políticos, particularmente al Alcalde. 

Y es que, es precisamente la Policía Local, que conoce mucho mejor el municipio, el paisanaje y las zonas más conflictivas de la ciudad, la que podría y debería liderar la lucha contra el narcotráfico en Fuenlabrada, especialmente en lo que toca al menudeo, inspeccionando bares y locutorios donde todo el mundo sabe que se despacha droga. El Alcalde también podría dotar a la Policía Local de una unidad canina con perros entrenados en la detección de estupefacientes, pues otros municipios la tienen, con excelentes resultados tanto en lo que se ve –detección de alijos—como en lo que no se ve –labor preventiva y disuasoria del menudeo. Le saldría más o menos igual de cara que la ambulancia de soporte vital para Protección Civil, que compró para hacerse la foto y para exhibirla en actos públicos… pero que casi nadie usa por carecer de la pertinente titulación, algo que el Ayuntamiento ya conoce.

Sin embargo, parece que a Robles, como socialista clásico que es, eso de la policía, como que no le va ni le da importancia. Pueden decirlo, por ejemplo, los vecinos del Parque Miraflores, víctimas de una oleada de hurtos y robos en vehículos, mientras que el Alcalde les niega presencia policial continuada. O pueden decirlo los vecinos de la calle Nazaret, que seguramente esperan otra casualidad o milagro –quizá Jesucristo, que era natural de Belén y criado en Nazaret, pueda intervenir por misericordia —que devuelva a su calle, que ya tiene el aroma de una cábila rifeña, a la ciudad de Fuenlabrada.