Jueves,28 de junio de 2018

La sombra del maltrato animal sobrevuela los encierros de Fuenlabrada

Patadas, uso de picas eléctricas y el tiempo sobre el recorrido ponen en duda los encierros de Fuenlabrada

Los encierros de Fuenlabrada, en el punto de mira de las Plataformas por la defensa de los animales y los antitaurinos. Así se desprende de las quejas y denuncias de estas agrupaciones sobre el posible maltrato animal que sufren los astados durante los tres días de encierros al año que se celebran en Fuenlabrada y que coinciden con las fiestas patronales.

“Desde hace muchísimos años los encierros han sido una locura. El año pasado estuvimos grabando y observando cómo les pegaban durante el recorrido. El toro sale ya desde el cajón vomitando sangre. Incluso hace un año se cargaron a un toro nada más salir del cajón porque no quería andar”, apuntan desde la Plataforma Antitaurina de Fuenlabrada. Un hecho que ya fue denunciado por PACMA.

Además añaden que “los cuernos del toro están recortados, cuando esto es ilegal. Nos han llegado hasta quejas de que se utilizan empujadores eléctricos para la carga de ganado porcino y vacuno, cuando esto está prohibido en espectáculos de este tipo”. La Plataforma Antitaurina de Fuenlabrada explica también que el animal tiene que ser sacrificado sin ser visto, pero se hace “en un corralillo a las puertas de la plaza tras una tela que se ve”.

En los últimos días, las reclamaciones de la Plataforma Antitaurina de Fuenlabrada por la abolición de los encierros han sido más incisivas teniendo en cuenta que el Ayuntamiento de Fuenlabrada ha aprobado la contratación de nueve toros y seis vacas por valor de 36.300 euros (2.420 euros por animal). En total, y como apuntó Ganar Fuenlabrada en su moción para eliminar la subvención pública a los festejos, la ciudad destina a estas fiestas 208.000 euros.

SUFRIMIENTO ANIMAL

Las denuncias de la Plataforma Antitaurina vienen avaladas por José Enrique Zaldívar, veterinario de AVATMA (Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal) que incide en la prohibición del uso de empujadores eléctricos. “Las picas eléctricas son un estímulo eléctrico que se usa para conducir al ganado de forma muy limitada, pero en un festejo de este tipo en que los animales están emocionalmente estresados, físicamente cansados, es un elemento que todavía agrede más a estos animales”.

Según Zaldívar, los astados “pueden llegar a perder hasta 30 kilos en este tipo de festejos y alteraciones a nivel de marcadores de la función hepática y muscular. Se traducen en miopatías, alteraciones de los músculos porque se les someten a ejercicios físicos para los que no están preparados, porque son rumiantes y solo el 3% de las 24 horas del día lo utilizan para desplazarse”. 

Para entenderlo mejor, relata el veterinario "pasaría lo mismo por ejemplo con un atleta de 100 metros al que le exiges correr 1.500 metros sin entrenamiento en esa distancia. Incluso a los animales que se les entrena para correr más en encierros se cargan antes y más de C02".

Y es que en los encierros de Fuenlabrada, los animales pueden llegar a estar horas en el recorrido, ya que se sueltan de uno en uno. “Estos animales se cargan enseguida de C02 en la sangre y los tejidos porque son rumiantes y no tienen capacidad de generar energía a través del oxígeno, por lo que cuanto más tiempo tienes a estos animales sometidos a un ejercicio físico mayor será el sufrimiento emocional y fisiológico”.

Zaldívar finalmente hace hincapié en que “el sacrificio  debe hacerse fuera de la vista del público, con la cabeza inmovilizada y aturdimiento previo antes de apuntillarlos. Son incumplimientos por sistema en la mayoría de los festejos de la Comunidad de Madrid”. Una advertencia que habrá que tener en cuenta en los encierros de este año.

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